06-09-2008

Complejo Escenario Político

Jaqueados Por Una Profunda Crisis, Hoy Eligen Presidente En Pakistán

Aunque no es el favorito de la gente, el Parlamento votará al viudo de la asesinada ex premier Benazir Bhutto. El terrorismo, los bombardeos y la inflación no le dan tregua a la población.

Cuando la votación de las elecciones presidenciales indirectas se ponga hoy en marcha en Pakistán, el resultado será obvio. Asif Alí Zardari, viudo de la ex primera ministra Benazir Bhutto, habrá sido elegido en medio de una crisis política, económica y de seguridad sin antecedentes en su país. La asamblea nacional, el senado, y las cuatro asambleas provinciales en Punjab, Baluchistán, Sind y North West Frontier deberán elegir al candidato por más del 50% de los votos. Para conseguir llegar a la presidencia, es necesario obtener 702 votos entre 1770 electores. Los resultados se conocerán por la noche.

Los 165 millones de habitantes de Pakistán serán simples espectadores y verán asumir al candidato que no quieren. La ilusión por Zardari se ha esfumado en los últimos seis meses, cuando la población comenzó a sufrir el alza de precios de los alimentos, la inflación, los cortes de luz masivos y el terrorismo trasladado a las grandes ciudades, con espectaculares atentados talibán y más bombardeos en la frontera con Afganistán.

El deterioro de su calidad de vida es mucho más angustiante y prioritario para los paquistaníes que las necesidades estratégicas de EE.UU. en la guerra contra el terror, con Pakistán como aliado y sus permanentes "daños colaterales", como eufemísticamente llaman a la muerte de civiles.

Pero el mecanismo electoral no permite sino la expresión del electorado a través de sus representantes legislativos, en una sociedad feudal y poco transparente a la hora de elegirlos. La selección no nace de un proceso democrático sino por históricas alianzas y trenzas "tribales" de poder y con favores políticos.

Tres son los candidatos presidenciales, después de que la coalición entre el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) y la Liga Musulmana de Nawaz Sharif estallara cuando Zardari se negó a reinstalar en sus cargos a los miembros del Poder Judicial que el ex general Pervez Musharraf había desplazado para conseguir ser reelegido presidente con una Corte Suprema adicta y superpoderes, incluídos el de la inmunidad judicial.

El abogado Saeduzzaman Siddiqui es el representante de la Liga Musulmana N. Por la Liga Musulmana Q, que apoyó a Musharraf durante su gestión, ha sido elegido el senador Mushahid Hussain Sayed. Asif Alí Zardari no tuvo discusión pública en el PPP, aunque los asesores más íntimos de su mujer Benazir (asesinada en diciembre último) han sido borrados de su equipo de campaña. Zardari se convirtió en un candidato blindado. Nunca pudo salir a hacer campaña ni asistir a un debate televisivo por temor a un ataque terrorista.

Si algo faltaba fue el atentado frustrado al primer ministro Gilani esta semana, que fue visto como un "mensaje" para advertir al marido de Benazir que el próximo podía ser él.

Los paquistaníes le reprochan que en realidad hizo campaña en EE.UU. y en Londres. Sus únicas declaraciones políticas aparecieron en The Washington Post, bajo la forma de columna con su firma.

Sólo el Movimiento por los Derechos, del ex jugador de cricket e ídolo paquistaní Imran Khan, se movilizó en esta campaña electoral sin clima y en medio de un alerta antiterrorista máximo.

Ayer, en una marcha hasta el Parlamento bajo la lluvia, los manifestantes sintetizaban en sus cánticos un sentimiento común: "Ni Musharraf ni Zardari" o "Basta de superpoderes".

Paradójicamente, aunque Musharraf renunció para no ir a juicio político por las presiones de la coalición entre Sharif y Zardari, el viudo de Benazir hoy es visto como la continuidad de Musharraf y en connivencia con EE.UU. en la guerra contra el terror. Su negativa a reinstaurar a los jueces desplazados por el ex dictador rompió la coalición y es la mayor acusación que pesa sobre su espalda.

Los paquistaníes creen que Zardari teme que los jueces reinicien los procesos de corrupción en su contra y vuelvan a congelar sus fondos. Pero también están convencidos de que ha cedido a las presiones estadounidenses para que no se investiguen los casos de desaparecidos en la guerra contra el terror, que oficialmente llegan a 400 personas según los jueces y a 1.200, según los familiares.

El Ejército se ha declarado prescindente en la elección, después de haber intervenido siempre desde que se fundó el Estado, pero hoy necesita recuperar el apoyo popular. Reprime en las zonas tribales a los talibán y a Al Qaeda para después iniciar un proceso de reconciliación y diálogo que no agrada a EE.UU., que insiste en hacer una amalgama entre Al Qaeda y los talibán locales y los quiere combatir. Para Zardari, la reconciliación, el diálogo y la renuncia a usar la fuerza contra civiles en la zona tribal es indispensable si quiere sobrevivir en el poder.

Fuente: Clarín

Diario El Libertador Edición On Line






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