10-10-2008

Otro Día Negro Para Las Finanzas

El Pánico En Wall Street Vuelve A Arrastrar A Las Bolsas Del Mundo En Otra Jornada Negra

El pesimismo se instala en todas los mercados del mundo con unas caídas históricas. En España las operaciones comenzaron con un retroceso superior al 8%, Londres perdía 5,39, París 6,12 y el Nikkei de Japón cerró con una merma de casi 10%. Ayer, Wall Street sufrió la mayor caída desde 1987.

La peor crisis financiera de los últimos 80 años está provocando una nueva jornada de vértigo y pánico en las bolsas europeas, que han abierto con fuertes caídas arrastradas por el pánico que ayer hundió a Wall Street. 


En España, el selectivo Ibex 35 se desplomó un 8% en los primeros minutos de cotización y luego menguó la pérdida al ubicarse en el 6 por ciento negativo.

En el resto, la avalancha de ventas llevaba a Londres a ceder por encima del 5% a esta hora tras abrir con un desplome del 9%, París moderaba su batacazo al 7% desde el 8,8% de la apertura y Milán mantenía una bajada del 7,8%. 

Mientras tanto, en Fráncfort, las pérdidas se iban por encima del 7% tras llegar a superar el 10% en los primeros instantes de cotización hasta caer a su peor nivel desde 2001. En lo que va de año, se han dejado un 43%.

Después de semanas con los valores financieros al frente de los números rojos, el pánico ha llegado ya a todos los sectores, de modo que energéticas, empresas de servicios y comunicaciones y de bienes se han colocado en paralelo a las primeras. 

Además, un factor que en su día condicionaba la evolución de los índices, el precio del petróleo, hoy no ha podido hacer nada por frenar el pánico a pesar de ceder cuatro dólares y situarse en torno a 78,68 dólares por barril. 

Poco más de la mitad que costaba a mediados de julio, cuando marcó su récord histórico en 146 dólares.

La Bolsa de de Nueva York cerró ayer en el nivel más bajo desde agosto de 2003 e inlcuso peor que la de la jornada que siguió al 11-S, perdiendo más de 600 puntos y la cota psicológica de los 9.000 puntos. En porcentaje, el Dow Jones descendió un 7,33%, su mayor caída desde el 19 de octubre de 1987.

La batería de medidas adoptadas esta última semana para atajar la falta de liquidez y reactivar el mercado han pasado de puntillas por el mercado, donde las previsiones que auguran una recesión de la economía internacional pesan más en el ánimo de los inversores. 

Ante este panorama, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha convocado de urgencia hoy en Washington a los líderes del G-7 (los países más industrializados del mundo) para analizar las turbulencias que están hundiendo las bolsas y estudiar posibles respuestas.

A la cita en la Casa Blanca acudirán los jefes de Estado o de Gobierno de Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Canadá y Japón, además de los dirigentes de sus respectivos bancos centrales. 

La posición de Washington no es fácil ya que tendrá que hacer frente a las críticas del resto de potencias internacionales, que le reprochan que una crisis originada dentro de sus fronteras haya acabado afectando a todo el sistema. 

La reunión está prevista que acabe en torno a las tres de la madrugada, hora peninsular.

Esta madrugada, el huracán financiero ha azotado con fuerza en las aperturas de las bolsas asiáticas y australiana pocas horas después del descalabro de Nueva York. 

La Bolsa de Tokio ha cerrado con su peor caída en 21 años tras depreciarse un 9,62%, o 881,06 puntos, y situarse en 8.276,43 unidades. Sus índices se han desplomado a cifras históricas, pero es que en el parqué tokiota no se recuerda haber perdido más del 20% en apenas dos jornadas desde su creación en 1950. 

Desde sus máximos alcanzados en julio de 2007, justo un mes antes del estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, su principal índice, el Nikkei, se ha depreciado un 55%.


Un panorama muy similar se ha vivido en Sydney, donde el índice S&P/ASX 200 ha cedido más de un 5%. La bolsa de Singapur también ha sufrido las turbulencias y ha caído más de un 7%. 

Lo mismo ha ocurrido con el parqué de Hong Kong, que ha se ha dejado un 6,7% al cierre y ha bajado hasta su peor nivel desde 1997.
La palabra más oída en boca de analistas a la hora de intentar explicar que es lo que ha pasado esta semana está siendo pánico. 

"Esto es el pánico total, no se puede decir de otra manera", aseguraba esta madrugada un experto en Nueva York. "Las tensiones de crédito continúan, se reproducen las malas noticias industriales y las inquietudes sobre la economía internacional aumentan", resume. 

En este sentido, el calado de la crisis, mostrado en toda su envergadura tras la quiebra de Lehman Brothers hace cuatro semanas, está llevando a los inversores a aumentar su presión contra la clase política para que tomen la iniciativa y atajen de una vez por todas las turbulencias y la crisis de crédito. 

Aunque más difícil es averiguar cómo. Las habituales herramientas gubernamentales -recorte de tipos, inyecciones de liquidez- para intervenir en el mercado, se han diluido como el agua en la lluvia.

Wall Street encadenó ayer su séptima sesión consecutiva en números rojos desde que el pasado 3 de octubre la Cámara de Representantes de EEUU diera su visto bueno al plan de rescate financiero diseñado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, que cuenta con 700.000 millones de dólares (480.000 millones de euros) para la adquisición de activos líquidos, además de un importante recorte fiscal, y ha cerrado por debajo de los 9.000 puntos por primera vez desde 2003. 

Además, el deterioro del Dow Jones se está produciendo con una rapidez que asombra a los analistas más veteranos de Wall Street, pues el pasado 26 de septiembre cerró por encima de los 11.000 puntos y apenas una semana después, el 3 de octubre hacía lo propio rozando las 10.000 unidades.

 

Fuente: Télam

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