07-03-2017

APREMIOS ILEGALES

Raúl Cardozo: Después De Cuatro Años Pondrían Un Fin A La Causa

El hombre, de 31 años, murió tras un confuso hecho ocurrido en una Comisaría de San Lorenzo. Tenía el 90% del cuerpo quemado y presentaba lesiones en distintas partes. Los policías dijeron que se prendió fuego a lo bonzo, pero las pruebas dejan en claro que fue torturado. Este viernes el Tribunal dictaría la sentencia contra los cinco oficiales acusados.


Raúl Cardozo era un embarcadizo de 31 años, que el 29 de abril de 2012 fue detenido en medio de una fiesta de doma que se llevaba a cabo en un predio de la localidad de San Lorenzo. El hombre estaba con su hija, y varios testigos contaron cómo un grupo de uniformados comenzó a golpearlo frente a ella, acusándolo de provocar disturbios y ser un revoltoso. Lo llevaron a la Comisaría del pueblo y horas después lo sacaron de allí y lo llevaron de urgencia al hospital. Tenía quemaduras de tercer grado en el 90 por ciento del cuerpo. Murió dos días después.

Ninguno de los cinco oficiales que estuvo esa noche en la seccional, pudo explicar la manera en que la celda en la que estaba Cardozo, comenzó a prenderse fuego. Tampoco se supo, cómo es que ninguno alcanzó a sacarlo a tiempo, siendo que no se trata de un edificio de grandes proporciones. Menos todavía, del grupo, ninguno reconoció lo que fue evidente para los forenses: el cuerpo del embarcadizo, presentaba lesiones y golpes en diferentes partes, y las pericias químicas a la ropa, revelaron restos de combustibles. 
Los policías no dieron explicaciones, pero la familia de Raúl, sí. "Le pegaron tanto, que lo quemaron para borrar las huellas", así resumió la viuda, Blanca Montiel, no bien supo de la sospechosa muerte de su esposo. No sólo fueron los análisis forenses y las pruebas químicas los que reforzaron la acusación, también hubo testigos que vieron como le pegaban antes de llevarlo detenido y una más que oyó los gritos de la víctima esa madrugada, desde dentro de la comisaría.
 
REACCIÓN
 
La indignación fue general. Todo el pueblo reaccionó ante la muerte violenta de Cardozo, y encabezadas por su esposa y sus hermanos, las marchas exigiendo justicia, se hicieron constantes con el correr de los meses. No había contemplaciones, todos pedían que los policías que estuvieron esa noche en la Comisaría fueran detenidos de inmediato. A pesar de todo, tardaron más de un año en librar las primeras órdenes de detención.
La oficial Carolina Libramento y los agentes Francisco Arrúa y Ramón Moreno fueron los más complicados desde el principio y son quienes ahora, enfrentan un pedido de condena a prisión perpetua. Los otros acusados son el comisario Anselmo Pruyas, a quien señalaron como el primero que golpeó al embarcadizo en el festival y a la vista de varios testigos entre los que se encontraba la hijita del fallecido; y el oficial Alejandro Correa, a quien se acusa de falsificación de documentos para encubrir a sus compañeros.
Cuatro años después, los cinco procesados, esperan  una definición sobre su futuro ante los estragos judiciales de la Capital. Hace dos semanas, que debió dictarse sentencia y una serie de protestas de última hora de parte de los familiares de los acusados, sirvieron para demorar la decisión de los jueces (ver nota abajo). 
Sin embargo, los familiares del hombre fallecido, confían en que la sentencia será favorable al pedido de la querella: cadena perpetua para las tres personas de quienes se dice, golpearon hasta el cansancio a Cardozo y luego decidieron prenderle fuego. Y seis años tras las rejas para Pruyas y Correa, por tratar de cubrir el hecho.
De todo además, el abogado querellante Rubén Leiva espera que este viernes, junto con las condenas, también se dicte un fallo que obligue al estado a pagar una indemnización de diez millones de pesos por la pérdida y los daños ocasionados a la familia.
"Creemos que al fin habrá justicia, nunca dejamos de confiar en eso y esperamos que los jueces tampoco", dijo la viuda a la salida de la última sesión.

Los gritos, testimonio de la tortura
Cuando tomó trascendencia la muerte de Cardozo, casi dos días después de ser internado con gravísimas quemaduras que sufrió en todo su cuerpo, las sospechas aparecieron al instante. Y es que las declaraciones de los testigos apuntaban a una misma cosa, la brutalidad con la que habían actuado los policías contra el hombre. 
De todos, el relato más conmovedor fue de una mujer que vivía a media cuadra de la Comisaría, donde el embarcadizo pasó las últimas horas. Se trataba de una enfermera de apellido Sánchez que dijo escuchar los gritos de Cardozo pidiendo auxilio dentro de la seccional, presuntamente mientras era sometido a una golpiza de parte de los tres oficiales que enfrentan un pedido de condena a perpetua.
En sus declaraciones, la mujer describió cómo la víctima pedía por favor que dejaran de golpearlo. Dijo que oyó claramente cómo suplicaba y pedía por su familia, y también los gritos de dolor que salían desde el mismo lugar.
El abogado de los acusados intentó desestimar sus testimonios en varias oportunidades, pero aún así, el relato de la mujer, fue uno de los más contundentes en contra de los oficiales, puesto que ella no se encontraba presente en el festival, ni vio cuando se llevaron a Cardozo aturdido por los primeros golpes.

Marcha, sospechas y la sentencia que no llega
El tribunal que tiene a su cargo el juicio por el caso, está integrado por los jueces María Elisa Morilla, Juan José Cochia y Ariel Azcona; en el Ministerio Público Fiscal se desempeña Gustavo Schmitt; en la querella actúa Rubén Leiva y en la defensa, Francisco Leguizamón. Hace casi tres semanas, el abogado de la familia y el fiscal de la causa, solicitaron la condena de prisión perpétua para los acusados y de seis años para los otros dos implicados. Desde entonces, los jueces debieron tomar una decisión, y sin embargo, la aparición de los familiares de los policías procesados derivó en la postergación de la sentencia.
No bien se supo el pedido de la querella, un grupo de allegados a los acusados, organizó una marcha en la que exigían su liberación. Con el abogado Leguizamón detrás, pidieron que se revean las pericias forenses. Especialmente, el análisis químico a las prendas de vestir del embarcadizo. Sostienen que el perito a cargo del trabajo no realizó el procedimiento adecuado, y aseguran que las muestras desaparecieron hace tiempo, por lo que no pueden repetirse.
El planteamiento resulta difícil de creer para el fiscal y la querella. Pero los jueces demoraron la sentencia. Esperan sin embargo, que este viernes, al fin se de una conclusión a cuatro años de espera para la familia.

Diario El Libertador Edición On Line






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